UNIR Revista
Los proyectos socioeducativos son el resultado de la acción de los educadores sociales. Se componen de varias fases e intervienen en aquellos colectivos en situación de riesgo o vulnerabilidad.
El trabajo de los educadores sociales se ve representado en un proyecto socioeducativo. A través de este programa se ejecutan las funciones de la intervención socioeducativa con el fin de dar respuesta a los problemas, carencias o limitaciones que presenta un grupo o personas destinatarias.
Los proyectos socioeducativos están dirigidos a colectivos, grupo de personas, comunidades o personas que se encuentren en una situación de vulnerabilidad. Por ejemplo, personas en riesgo de exclusión social, niños con necesidades educativas, poblaciones o comunidades marginales excluidas por cuestión de género, edad, raza o discapacidad.
Objetivos de un proyecto socioeducativo
La clave para diseñar un proyecto socioeducativo útil y eficaz radica en clarificar los objetivos que persigue:
- Alcanzar la integración social a través del aprendizaje de capacidades y aptitudes básicas para lograr este objetivo.
- Impulsar acciones que cubran las necesidades o solucionen los problemas que presentan los destinatarios.
- Enseñar pautas educativas básicas. Por ejemplo, el establecimiento de horarios, normas sociales, hábitos de higiene o de nutrición básicos.
- Fomentar la adquisición de valores culturales y sociales, conocimientos sobre distintos ámbitos de la sociedad (como el económico) y habilidades sociales.
Estos objetivos pueden ser complementados con otros propósitos que ayuden a conseguir el fin esencial de estos programas, los cuales dependen del tipo de intervención que se quiera implementar.
Asimismo, en los proyectos socioeducativos destinados a menores en riesgo de exclusión social y educativa, el objetivo principal de esas actividades se basa en integrar a este grupo en el ámbito educativo, motivarlos y explicarles los beneficios de estudiar y formarse. Además, este tipo de intervenciones incluyen actividades que alejan a este grupo del contexto conflictivo en el que vive.
Por ello, los contextos de uso de un proyecto socioeducativo dependen de las necesidades de colectivos, comunidades o grupos marginales. Este tipo de programas están presentes, por ejemplo, en aquellas zonas con necesidades de transformación social, en las cuales se pueden implementar programas específicos para la infancia, para familias y para adolescentes que estén en situación de riesgo, entre otros contextos.
Las 6 fases de un proyecto socioeducativo
Los educadores sociales, junto a otros profesionales, siguen cada una de las seis fases en las que se suele estructurar un proyecto socioeducativo. No obstante, existe una fase inicial previa que sirve para establecer las razones que justifican el programa y responder al porqué de esa intervención. Después, se llevan a cabo los siguientes pasos para completar el diseño del proyecto:
1. Estudio del colectivo y el contexto
En este punto de partida, se evalúa el contexto y al colectivo destinatario del programa para saber sus necesidades, carencias y déficits. Es decir, esta fase representa la primera toma de contacto con el colectivo a tratar y sirve para conocer bien a quién se dirige el profesional para diseñar un proyecto enfocado a resolver sus problemas.
2. Definición de fines de la intervención
Es la etapa en la que se fijan y definen los objetivos, una vez se ha identificado las necesidades y problemas que se deben solventar. Por ejemplo, un programa dirigido a adolescentes en situación de riesgo tendrá como objetivo paliar esa situación y fomentar su resocialización, entre otros objetivos complementarios.
3. Selección de contenidos
Es el diseño de las actividades que componen el proyecto socioeducativo. Esta fase solo puede ser definida de manera posterior a la cumplimentación de las dos que la preceden para poder cumplir los objetivos propuestos.
4. Desarrollo metodológico
Responde a la pregunta ¿cómo se llevará a cabo ese contenido? Establece las herramientas de trabajo necesarias en función de cada intervención socioeducativa. El colectivo, los profesionales y la institución que da cabida al programa constituyen la base de la metodología que se plantee.
5. Recursos
La eficacia del programa se medirá, a su vez, por los recursos humanos y materiales que se utilicen para hacerla posible. Una deficiencia en la gestión de los mismos puede provocar su fracaso, por lo que es muy importante poner el máximo cuidado en este punto.
6. Evaluación de la intervención
Una vez que se ha definido el qué, quiénes, por qué y el cómo del proyecto, hay que analizar los resultados y el desarrollo de esta intervención para evaluar su calidad, eficacia y eficiencia. Con este último paso se pueden mejorar los errores que se cometan, perfeccionar el proyecto e incluso incorporar nuevos elementos en una apuesta clara por buscar la excelencia.
Para alcanzar el éxito en la ejecución de estos programas es necesario que los especialistas encargados de su diseño dispongan del conocimiento y la formación necesaria. Estos conocimientos se pueden adquirir en el Grado en Educación Social a distancia de UNIR, que capacita al futuro educador social a desarrollar y diseñar proyectos socioeducativos, entre otras muchas tareas que también están asociadas a esta titulación.
El plan de estudios de este grado se centra especialmente en la intervención socioeducativa, disciplina esencial para definir con rigor este tipo de programas de gran relevancia porque ayudan a mejorar la calidad de vida y el bienestar de los colectivos, comunidades o grupo de personas destinatarios.