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La función del contrato de prenda es garantizar el cumplimiento de una obligación, es decir, un acreedor podrá mantener en su poder un bien hasta que el deudor pague el dinero que le debe.
La prenda es un derecho real de garantía que se puede constituir sobre determinados bienes de una persona que se obliga como deudor. Mediante un contrato de prenda, el acreedor podrá retener el bien que el deudor entrega como garantía hasta que cumpla con la obligación pactada.
En la mayoría de los derechos nacionales, la prenda exige el desplazamiento de la posesión de la cosa dada en prenda, pero en ciertos ordenamientos jurídicos nacionales, como es el Derecho español, se admite la prenda sin desplazamiento, en cuya virtud el titular del bien pignorado conserva el bien en su poder.
La función de la prenda es garantizar el cumplimiento de una obligación, es decir, el pago de la deuda de una persona hacia otra. La prenda puede recaer sobre bienes muebles (mercancías, obras de arte, etc.) y sobre derechos de crédito incorporados a diferentes documentos admitidos en el tráfico jurídico (pólizas de seguro, resguardos de depósito, warrants, títulos valores, etc.).
Además, para que este derecho real quede correctamente constituido es necesario tanto trasladar la posesión del bien como su inscripción en el registro público. La prenda se extingue una vez se pague la obligación, solo entonces el deudor podrá recuperar la posesión del bien.
En el contrato de prenda intervienen dos partes:
- Acreedor pignoraticio. Es la persona que solicita al deudor como condición para realizar un préstamo y pide al deudor la entrega de un bien a modo de prenda. Como acreedor pignoraticio se tienen tres facultades:
- Retener el bien mueble: debe guardar el bien hasta que el deudor haga el pago acordado.
- Defender el bien mueble: está legitimado para interponer una acción reivindicatoria, es decir, reclamar la propiedad de un bien en caso de que la posea un tercero sin derecho legítimo.
- Realización y cobro preferente: cuando el deudor no cumpla su obligación, el acreedor puede exigir realizar el bien, es decir, venderlo mediante subasta para saldar así la deuda con ese importe, siempre que sea igual o superior al monto adeudado.
- Deudor pignoraticio. Es la persona que se obliga al pago con el deudor y deja un bien mueble en prenda como garantía.
¿Cómo funciona el contrato de prenda?
Para comprender mejor cómo funciona el contrato de prenda, vamos a exponer un sencillo ejemplo. Juan le presta a Carlos 100.000 euros y este tendrá que devolver el dinero prestado en un plazo de dos años. Para garantizar esa deuda, Carlos deja como prenda una obra de un conocido pintor francés que heredó de su abuelo y que está valorada en 125.000 euros según una casa de subastas.
Para constituir el contrato de prenda, el deudor pignoraticio pondrá en posesión del acreedor el bien que deja en prenda y se constituirá escritura pública que deje constancia de este derecho real. Si transcurrido el plazo para devolver el dinero adeudado Carlos incumple, Juan podrá optar por enajenar esa obra mediante subasta pública y citando al deudor, para liquidar el bien y cobrarse de ahí el dinero adeudado.
La prenda en el comercio internacional
Trasladado al comercio internacional, el contrato de prenda se configura como una de las herramientas a disposición de los comerciantes y empresarios para garantizar que recibirán el pago por los bienes que venden. Al final, una operación internacional se realiza en un marco jurídico más complejo, porque afecta a dos o más ordenamientos jurídicos, por lo que la incertidumbre y los riesgos de que la operación sea fallida incrementan.
Por eso, como precaución o protección ante el impago, las partes de una operación de comercio internacional pueden optar por establecer algún tipo de derecho real sobre la mercadería que garantice el pago que se acuerde para cerrar la transacción, sobre todo cuando no es posible obtener el pago por anticipado o al contado cuando se entrega la mercancía.
Así, además de mecanismos contractuales como reflejar una cláusula penal que intente disuadir de un posible impago o de acordar una reserva de dominio (retener la propiedad del bien vendido hasta que se recibe el pago completo), el vendedor puede optar por mecanismos fuera del contrato como las garantías reales.
Cuando se establece una garantía real como la prenda, el acreedor o exportador tiene preferencia sobre determinado bien del deudor. Así, si no paga, podrá cobrar mediante enajenación pública de ese bien que ha quedado sujeto a prenda.
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