Francisco Oleo
La reconocida doctora, especialista en medicina estética y docente de UNIR, comparte su visión sobre los avances tecnológicos, como la IA, la importancia de la formación continua y los desafíos éticos que afronta una profesión en auge y con cada vez más impacto en la sociedad.

Es una de las 50 mejores doctoras en medicina estética en España según la revista Forbes, una especialidad de la que fue pionera en los años 90 tras descubrirla mientras preparaba el MIR. “Era un momento en el que los médicos franceses, que iban entonces por delante, empezaron a llenar las consultas en España con las primeras técnicas para mejorar las arrugas del rostro y los trastornos asociados a la celulitis y la grasa corporal excesiva”, comenta la doctora Cristina de las Heras, directora del Máster de Formación Permanente en Medicina Estética y Antienvejecimiento de UNIR.
Una dedicación la suya que no es baladí, porque en el mundo desarrollado en el que nos ha tocado vivir estamos cada vez más preocupados por nuestro aspecto, una tendencia que va a más (o mucho más) impulsada también porque vivimos más años y necesitamos no solo estar en buena forma, sino también tenerla, literalmente hablando, durante más tiempo.
Los datos así lo atestiguan. En los últimos años, la demanda de medicina estética ha aumentado significativamente. Según la firma de investigación Data Bridge Market Research (DBMR), el mercado global de la medicina estética en 2024 alcanzó un valor 21.860 millones de dólares (alrededor de unos 20.330 millones de euros) y se prevé que aumente hasta los 56.700 millones de dólares (52.731 millones de euros) en 2032, lo que supone un crecimiento del 12,7% anual en los próximos años. Unas cifras que algunos estudios llegan a multiplicar casi por cuatro y que refleja la creciente demanda y aceptación de los tratamientos estéticos en la sociedad actual.
Convergencia de la medicina y la tecnología
En este boom por mantenernos bien o mejorar nuestra imagen ganan protagonismo los procedimientos no invasivos, como los peelings químicos y eliminación de vello láser, pero los tratamientos más comunes hoy en día son, según datos de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), los que tienen que ver con la orientación nutricional, que representan un 50% del total; seguidos por la toxina botulínica, popularmente conocida como bótox; el ácido hialurónico y los tratamientos para mejorar la calidad de la piel.
De las Heras, que es fundadora y directora médica de la Clínica H&H Medicina Estética de Madrid, deja claro desde el primer momento de la conversación que “la medicina estética no trata patologías, sino aspectos físicos que pueden estar asociados a una patología. Está destinada a resolver problemas estéticos, mientras la cirugía plástica trata las patologías que generan un problema en cuanto a la funcionalidad de determinadas partes del cuerpo”, afirma.
La convergencia de la medicina y la tecnología ha dado lugar a avances innovadores en el campo de la medicina estética. Desde herramientas que generan imágenes 3D hasta algoritmos de inteligencia artificial, los médicos tienen ahora la capacidad de personalizar los tratamientos de acuerdo con las necesidades y características individuales de cada paciente.
Las redes sociales desempeñan un papel crucial en la promoción y educación sobre los procedimientos estéticos. Plataformas como Instagram y TikTok se han convertido en potentes herramientas para la difusión de información y la generación de interés en la medicina estética, llegando a audiencias globales de una forma sin precedentes.
La directora del Máster de UNIR atribuye este fuerte crecimiento a la democratización de la medicina estética, impulsada por las redes sociales: “Estas mejoras ya no está tan estigmatizadas, es algo que se interpreta como un autocuidado en beneficio de la salud física y mental”, asegura. Además, sostiene que distintos estudios científicos han demostrado que mejorar el aspecto físico puede tener un impacto positivo en las emociones y en la actitud ante la vida y las relaciones sociales, laborales y familiares. “Si nos vemos mejor, estaremos mejor”, dice.
Una demanda en pleno crecimiento
El sector de la medicina estética también ha visto una oportunidad en este crecimiento. “La facturación ha seguido aumentando, y la industria apuesta fuerte porque entiende que es algo que demanda la sociedad”, señala De las Heras, que destaca las buenas prácticas en este contexto de cambios y de fuerte demanda. “Los médicos estamos comprometidos en poner orden en esta necesidad para garantizar que los procedimientos sean saludables, seguros y efectivos”.
Uno de los desafíos más importantes en la medicina estética es el intrusismo profesional. De las Heras explica que libran una pelea constante contra personas y profesionales no médicos que se adjudican técnicas y procedimientos sin la formación adecuada. “Es muy complicado porque, aunque son casos que se ponen en conocimiento de los colegios médicos y de la policía, contamos con muy pocas herramientas para poder denunciarlo y combatirlo”, comenta.
Según el último informe de la Sociedad Española de Medicina Estética, se sigue apreciando un elevado nivel de intrusismo en tratamientos de medicina estética en España. “El desconocimiento en la población de lo que es, implica y se necesita en medicina estética provoca un elevado intrusismo que pone en riesgo la eficacia y seguridad de los tratamientos, que genera problemas y tiene efectos adversos en la salud pública y desprestigia la imagen y la credibilidad de esta profesión”, apunta el estudio.
Para la SEME, el desconocimiento de la población es un claro indicativo de las altas tasas de intrusismo. La denuncia formal es fundamental para luchar contra esta lacra y garantizar que los tratamientos sean realizados por médicos formados y capacitados.
Cristina de las Heras destaca la importancia de la educación en general y en particular la formación continua para los médicos estéticos. “No podemos vivir de las rentas de lo que aprendimos hace 15 años, tiene que haber una formación continuada”, enfatiza. Y recomienda a sus compañeros que se preparen y actualicen constantemente: “Es edificante preparar una formación para los demás porque te obliga a estudiar y aprender mucho. La docencia es una forma de aportar a la profesión y transmitir la vocación y el cariño por la medicina estética”.
La doctora Cristina de las Heras, con una de sus pacientes.
El Máster en Medicina Estética y Antienvejecimiento que dirige está diseñado para médicos licenciados en Medicina y ofrece contenidos de calidad, únicos y actualizados impartidos por médicos en activo que son además grandes docentes. “Es una plataforma abierta donde hay personas que estamos ahí para atender las necesidades que pueda tener el estudiante”. Los alumnos tienen la oportunidad de participar en talleres grabados y clases en directo, lo que les permite estudiar y practicar las técnicas más relevantes. “Hay una participación de tú a tú, muy directa, que el estudiante debería aprovechar al 100%”, explica.
La IA también nos cambia el aspecto
Como ya está ocurriendo en cualquier otra faceta de la vida, la inteligencia artificial y las tecnologías emergentes están empezando a influir también en la medicina estética. La doctora De las Heras menciona, por ejemplo, como los últimos congresos nacionales e internacionales se han dedicado en una parte importante a la IA. “Necesitamos herramientas que acerquen esos procedimientos y resultados a los pacientes, como simuladores que nos dan pistas a la hora de predecir los resultados. La anticipación sobre lo que va a ocurrir en un rostro o en un cuerpo, basada en datos, es muy interesante para adelantarse al envejecimiento”, comenta.
Entre los tratamientos más comunes en medicina estética, la directora médica de la Clínica H&H Medicina Estética destaca los neuromoduladores o toxinas botulínicas y el ácido hialurónico. “La toxina botulínica es un relajante muscular que rápidamente mejora mucho la imagen y es admitido muy bien por todo el mundo”, explica. El ácido hialurónico es una molécula que mejora la calidad de la piel y la hidratación. “Es muy bueno porque lo tenemos en nuestro cuerpo y siempre va a mejorar la calidad de la piel”, añade.
Sobre los tratamientos más innovadores menciona los láseres, la radiofrecuencia y los ultrasonidos focalizados de alta intensidad. De las Heras explica que “estos tratamientos son menos invasivos y más seguros, y permiten que los pacientes puedan seguir trabajando y teniendo vida social sin que nada les limite”.
El futuro es de los exosomas
Pero el futuro de la medicina estética pasa a corto y medio plazo por los exosomas, minúsculas partículas llenas de nutrientes y señales celulares, derivadas de células madre y que contienen numerosas moléculas bioactivas, como proteínas, factores de crecimiento, ARN, lípidos y otras moléculas que transmiten información a las células vecinas. En terapia regenerativa, los exosomas podrían transferir ‘señales rejuvenecedoras’ a las células seniles o dañadas que inducen a los tejidos a autorrepararse. “Los exosomas van a ser la revolución en medicina biorregenerativa”, asegura.
Doctora, emprendedora, directora, formadora… Cristina de las Heras no para y parece haber encontrado su propia fórmula para estirar el tiempo. Fundar su propio centro de medicina estética ha supuesto un gran esfuerzo personal y profesional del que se encuentra ahora muy satisfecha. “H&H Medicina Estética supuso una inversión muy importante. Es un gran reto que un médico apueste en solitario no solo por sus manos y por poner en valor su formación, sino también por la compra de costosos equipos y la contratación de personas”. En este desafío, en el que la acompañó desde el principio Marta Álvarez Tamés, al frente de la Dirección Gerencial, “la independencia y la responsabilidad son factores fundamentales para desarrollar un espacio que se adapte a los principios y la personalidad del médico”, revela.
Su centro cuenta con las últimas tecnologías y tratamientos en medicina estética. “Tenemos equipos que mejoran la calidad, el colágeno y la superficie de la piel al mismo tiempo, en una sola sesión”, dice. Estos avances permiten minimizar los tiempos de evolución y ofrecen resultados más rápidos y efectivos. “Hemos pasado de hacer tratamientos que duraban de 7 a 10 días y dejaban las caras un poquito quemadas, a conseguir un enriquecimiento de la piel prácticamente total en solo 2 o 3 días y con menos molestias”, asegura.
Cambio de perfil
La medicina estética ha evolucionado significativamente en las últimas décadas tanto desde el punto de vista médico y tecnológico, como también en el ámbito de la sociología. “Antes, la medicina estética se asociaba a mujeres maduras que solicitaban tratamientos en momentos críticos de su vida, pero ahora se ha democratizado y es algo que se interpreta como un autocuidado en beneficio de la salud física y mental”, explica.
Una percepción que avalan los datos. El 50% de la población española se ha realizado en algún momento de su vida un tratamiento de medicina estética, según el último informe de la SEME, que advierte que el perfil de los pacientes se polariza y se amplía el espectro de edad con respecto a los años anteriores, al aumentar entre un 14% y un 20% los pacientes más jóvenes, de 16 a 25 años, y también las personas mayores de 45 años, entre un 28% y 38%.
En los últimos años, la participación masculina en tratamientos de medicina estética ha experimentado un crecimiento notable. Según datos de la Sociedad Española de Medicina Estética, aproximadamente el 28,2% de los usuarios de estos tratamientos son hombres, mientras que el 71,8% restante son mujeres. Un tendencia que crece aceleradamente, como lo demuestra que un 60% de los hombres mostraba interés en el rejuvenecimiento facial en 2024, destacando el ácido hialurónico como uno de sus tratamientos preferidos.
Cambios técnicos y tecnológicos, transformaciones sociales y económicos que afectan de lleno a la medicina estética y en los que esta especialista quiere destacar la importancia de la ética. “Es una cuestión que siempre debe estar por delante de todos los procedimientos, y el médico tiene que saber decir no”, afirma. Para la directora del Máster en Medicina Estética y Antienvejecimiento de UNIR es fundamental diferenciar entre las necesidades reales de los pacientes y las demandas influenciadas por las modas. “Intentamos hacer una educación centrada en la sensatez, enfocada en la mejoría y el bienestar de las personas y sin estar sujetos a las modas”, concluye.
- Facultad de Ciencias de la Salud